miércoles , 19 septiembre 2018

ACABA CON LA CELULITIS

La celulitis o piel de naranja es un fenómeno que afecta a casi todas las mujeres en mayor o menor grado de intensidad. La publicidad no cesa de acosarnos con formas de combatirla mediante cremas, lociones y productos varios. Nosotras acudimos a sus efectos casi mágicos porque odiamos esos horribles bultitos cuando nos miramos en el espejo.

Existen varios tipos de celulitis: la celulitis blanda es el tipo que se da en el abdomen, brazos, glúteos y espalda; la celulitis dura o compacta se da en la cara interna de las rodillas y en la parte externa de los muslos donde se forman la antiestéticas cartucheras; y por último la celulitis edematosa que es la más problemática y se localiza en la parte inferior de las rodillas y también en los muslos. Quién sufra este último tipo puede sentir calambres debido a la insuficiencia venosa y linfática que produce convirtiéndose en la única celulitis dolorosa.

Lo primero que deberíamos hacer es tratar de considerar a la celulitis como  una amiga y lo decimos con el convencimiento de que de todo tipo de afección se puede sacar algo bueno. La escritora Louise Hay en su libro Usted puede sanar su vida habla textualmente de la personas con problemas como Alguien atascado en sufrimiento de la niñez, que se aferra al pasado […] con dificultad para avanzar […] con miedo a escoger la propia dirección. Con estas cita no queremos decir que no tengamos que hacer nada para combatir la celulitis sino todo lo contrario aunque enfocándolo desde otra perspectiva. Tenemos que llevar a cabo un trabajo en varias direcciones: tanto a nivel físico como psíquico.

Si constatáramos que las palabras de Louise Hay son totalmente ciertas podríamos empezar a hacer alguna algún tipo de terapia para liberarnos de estas consecuencias del pasado.

A nivel físico podríamos empezar a comer adecuadamente y a depurar el organismo para liberar toxinas. Sería conveniente hacer ejercicio con un profesional que nos guíe si es necesario así como usar las fantásticas cremas naturales que se venden en herbolarios. Las infusiones de hierba nos ayudarán también, tales como la de fucus, centella asiática, cola de caballo… ya que se trata de hierbas drenantes. Otras medidas recomendables sería aplicarnos masajes linfáticos y, sobre todo, tener una postura correcta, sin pinzar la espalda a nivel de lumbares consiguiendo así que tanto el sistema venoso como el linfático queden libres y la circulación funcione en ambas sin ningún tipo de estrangulamiento para que así puedan depurar debidamente.

Todo estas medidas son factibles y con ellas conseguiremos recuperar las piernas, el abdomen, la espalda y los brazos que deseamos haciendo un cuerpo más acorde con lo que cada mujer es, ya seamos gordas, delgadas, bajas, altas, pero, ante todo, gustándonos a nosotros a mismas.

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