martes , 24 abril 2018

Feng Shui: casa novena – La iluminación

Finalmente hemos llegado a la última Casa de este mapa que usamos como guía para nuestra vida, el Baguá. Después de un recorrido por las otras ocho Casas, trabajando los conflictos que teníamos en nuestra vida, solucionándolos mediante las curas que hemos ido aplicando a nuestra casa y ayudándonos de las visualizaciones, decretos, afirmaciones, pasiones, objetivos y los trabajos de orden interno que hemos hecho para desbloquear los pensamientos originales que nos vienen de la infancia captados de nuestro entorno y de la educación que hemos recibido, hemos llegado a ser capaces de traspasar nuestra luz, nuestro conocimiento de lo que hemos aprendido, nuestra luz, a nuestro entorno.
Esta Casa aglutina la sabiduría de todas las otras Casas del Baguá. Es la Casa que nos da luz. Aquí podemos notar si los demás nos aprecian o si, por el contrario, no nos entienden, si tenemos mala fama o si no nos valoran y los motivos de que sea así.
Aquí, el trabajo radica en darnos cuenta de todas estas circunstancias, porque a todos nos gusta ser un ejemplo para los demás, que nos comprendan, entiendan nuestros puntos de vista y, sobre todo, que nos valoren.
Si nos damos cuenta de que esto no es así, es que todavía nos queda mucho trabajo por hacer.
También hemos de ser conscientes de que a veces hemos de hacer lo que sentimos aunque no guste a los demás. Pero esto implica valentía por nuestra parte. Al aplicar esta valentía, aunque no esté bien visto por los demás, nos sentiremos bien y, finalmente, el entorno nos lo reconocerá. Muy especialmente, nos sentiremos bien con nosotros mismos porque habremos seguido nuestro sentimiento profundo, lo cual nos hará sentir que nuestra actuación ha sido la correcta.
Esta es una Casa Yang. Representa el Sol, el sur, la claridad, el verano y el mediodía. Su energía apunta siempre hacia arriba. Su fuerza está en pirámides, campanarios con punta, triángulos, formas puntiagudas, las líneas en zigzag, las mesas triangulares y las plantas puntiagudas, como las palmeras o el áloe vera. Los colores son los tonos rojos. Los materiales son la piel natural, aunque también algunos que son artificiales, como el plástico.
El órgano es el corazón. Los niños, así como los animales, son generalmente uno de los símbolos más representativos. También lo serán todas las formas de iluminación y de luz, como velas o símbolos que representen al Sol y las estrellas. De una manera general también hay una relación con el fuego.
Es llamada “la Casa de la fama”, porque todo lo que hay aquí comportará de cara a los demás una buena opinión de nosotros. Si eres una persona que necesita reconocimiento externo debido a tu profesión (artista, abogado, arquitecto, deportista o cualquier otro oficio que esté ligado al público) es muy importante que tengas esta casa en consideración.
Por lo tanto, la Casa Novena, la Casa de la luz, la Casa de la iluminación, es la que hemos sido capaces de hacer y crear para que nuestra vida sea algo maravilloso.

Visualización del palacio mágico

Te encuentras en tu interior. Estás navegando encima de un barco que te transporta a tu isla. Te sientes cansado del largo viaje. Finalmente has descubierto en un mapa que tienes un espacio propio y ahora estás llegando a él. Ese lugar te espera.
El cansancio que sientes es físico, mental y espiritual, pero tienes toda la confianza en que, a partir de ahora, las cosas siempre irán bien porque has aprendido el secreto del universo.
Has llegado.
El barco atraca y bajas por una pasarela hasta la arena de la playa.
Sólo al pisar la arena ya te ves diferente. Tus vestidos se han transformado en una ropa cómoda, suave, que se adapta perfectamente a tu cuerpo y que resalta tu belleza.
Las sandalias se ajustan perfectamente a tus pies y empiezas a caminar sin ninguna clase de cansancio. te sientes alegre, vital, confiado y satisfecho, seguro de ti mismo. Delante de ti ves un bosque y te diriges hacia él.
Siguiendo tu intuición, empiezas a seguir un camino que, a medida que vas avanzando, se crea delante de ti. Oyes a los pájaros cantar, hueles los aromas de mil flores que van surgiendo a tu paso, flores de todos los colores, árboles inmensos cargados de verdes hojas e, incluso, puedes ver algún animal salvaje que te observa con curiosidad.
Te encuentras profundamente tranquilo. Vas avanzando, sales del bosque y ves en la lejanía un edificio muy brillante que parece un palacio. Te acercas. A tu derecha oyes un murmullo de agua y ves un pequeño riachuelo de aguas cristalinas y transparentes. A tu izquierda puedes ver un jardín muy grande con unos bancos para sentarse hechos de cristal, de cuarzos, de amatistas, esparcidos a lo largo del camino. Al acercarte al palacio ves que se trata de una construcción del mismo material que los bancos que tienes a tu izquierda: está hecho de cristal, pero irradia una gran luz, como si tuviese un sol dentro de él.
A ambos lados de la gran escalinata que lleva a su puerta ves un cortejo de personas que te esperan. Son seres de luz y, al pasar entre ellos, te van reverenciando y lanzando flores y luz a tus pies. Subes la escalinata y entras por la enorme puerta. Se abre delante de ti una gran sala llena de seres de luz que te reverencian y, al fondo, puedes ver un trono.
No sabes muy bien qué hacer, pero te indican que sigas hacia adelante porque el trono es tu lugar, te espera. Subes al trono, te sientas y los seres muy brillantes se acercan y te coronan.
Eres el rey de esta isla, eres el rey de tu vida. Solo la gobiernas tú
Te piden que digas tu primer decreto, lo piensas bien y lo dices en voz muy alta:
“Yo (enuncia tu nombre), decreto, aquí y ahora que (lo que deseas).”
Tú decretas el fin de un conflicto que tenías, un deseo económico, una mejor relación de pareja o lo que tu desees, usando siempre las fórmulas: “Yo tengo”, “Yo hago”, “Yo soy” o “Yo me encuentro”.
Este decreto, que incluso puedes hacer en voz alta, ha de surgir de tu sentimiento, de tu emoción profunda y de tu interior.
Una vez has decretado lo que deseas, invitas a todo el mundo a celebrar una gran fiesta y por todas partes van apareciendo mesas llenas de alimentos y bebidas. Se empieza a oír música y todos os lanzáis a disfrutar.
Terminada la fiesta, cuentas del uno al cinco para volver a tu mundo físico.

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